He aquí el manifiesto de una raza de hombres que creíamos olvidada, destruida por el asalto de los maricas y las feminista; una raza que resurge de sus cenizas, firmemente decidida a volver a poner el mundo en sus sitio; una rza que, desde ahora, todos conocerán como los HOMBRES MASCULINOS
"El hombre masculino lleva vaqueros que no conocen el agua, y su sastre se llama Levis. El tio de pelo en pecho cambia de emisora en cuanto se le cuela Neil Diamond o Nika Costa, y pasa la noche del sábado en el club de los Hell´s Angels, charlando de mecánica. El gachó que se viste por los pies, sueña con invadir con su Harley el plató de Gente Joven una dominical mañana, acompañado por sus colegas vestidos de faena, esgrimiendo latas de cerveza Kronenberg y dedicando obscenidades a todas las señoras del país. El menda que mea en la pared es capaz de prender fuego a un bosque simplemente para calentarse el café del desayuno antes de empezar la caza del caribú. Y, por supuesto, ¡el macho que los tiene en su sitio, come carne, y no yogures u otras chuminadas por el estilo!"
AVISO: esto que sigue NO es un manual de uso.
Los manuales baratos podéis encontrarlos en las revistas del corazón, abarrotan las librerías y los quioscos: "Cómo cultivar la gardenia en Beluchistán", "Cómo educar a su chucho sin traumatizarle", "Salvo mi matrimonio por interés". Tampoco esto es un test lechugino y ridiculo ("¿Es usted sexy?", "¿Está usted a favor o en contra de compartir su amiguita con otros?"). Oh!, muchachos, ¿os imagináis a John Wayne leyendo un artículo estúpido sobre la manera ideal de destetar a su perro alsaciano? ¿De transplantar sus gardenias? ¡Arrrg!
De acuerdo, el Duke no ha debido leer gran cosa últimamente, pero haced un esfuerzo de imaginación.
Todo esto para llegar a una conclusión: todos esos manuales, todos esos artículos, todos esos test... HAN SIDO HECHOS PARA LAS TIAS.
¡Ellas van viento en popa! Un poco de historia:
Algo empezó a fallar en nuestras sociedades, alrededor de 1954. Sí, el año en que los enchufados en el poder llamaron al viejo Gorraplato y a sus hombres del Vietnam, justo cuando aquéllo se empezaba a animar! Poco después, aparecieron los hippies. Pelos largos, sucios, grasientos, introdujeron el último horror: ¡collares para hombres!
Calma. Conservad vuestra sangre fría. Es evidente que el simple recuerdo de estos hechos auténticos nos llena, a nosotros los hombres, de una rabia incontenible y comprensible. Dejad por unos minutos la revista. Relajaos, meteos un lingotazo de cerveza al cuerpo. Si es necesario, id a cambiar el aceite al coche. Eso es. ¿Más tranquilos? Vale.
Al principio de los años setenta, los hippies entran en vías de auto-extinción.¡Bien hecho les está, a ellos y a sus asquerosas drogas sicodélicas! ¡Pero la crisis continúa!
Surgiendo de la nada, los movimientos feministas aflyuen en tropel, como una horda compacta y tupida. ¿Qué pretenden? Agarraos... ¡LA MUJER ES IGUAL AL HOMBRE! Antesd e que los machos tuviesen tiempo de recuperarse de los ultrajes de esta banda de mujerzuelas histérico-maniáticas, de repente, la homosexualidad hace una entrada estruendosa en la escena de los mass-media. Cuanto menos hablemos de esa historia, mejor estaremos los hombres masculinos.
Afortunadamente, todavía se puede contener con un dique esta marejada. Los sarasas y las tortilleras tienen sus periódicos, sus tribunas, sus restaurantes, sus clubs, sus shows... Perfecto. Que se queden ahí. Que se den cuenta de que este país no se va a convertir en una nación de patinadores-sobre-ruedas-comeyogures.
Y nosotros, vamos a reaccionar. Comenzando ahora mismo, aquí, ante vuestros ojos.
De entrada, nosotros, los hombres masculinos, adoramos este asqueroso jaleo. Este "conflicto". A decir verdad, nada mejor que una buena bronca, de vez en cuando, para revelar a un hombre, donde quiera que esté. Y en tanto que nuestros enemigos mantienen una lucha encarnizada para transformar los edificios públicos en "lugar de vida" o en jodida guardería, nosotros vamos a contrarrestar sus planes revelando a la juventud ávida COMO un Hombre Masculino se comporta ante la realidad.
- Con su madre.
- Con sus amigos.
- Con sus ligues.
- Con la manduca.
- Con la literatura.
- Con el cine.
- Con el rock.
Pero lo primero, y para que las cosas queden lo más claras posibles, adelantamos tres pequeñas listas:
LOS HOMBRES MASCULINOS | LOS QUE SE LAS DAN DE MASCULINOS, PERO HACEN ESCAPADAS NOCTURNAS A LA NEVERA | LOS COMEYOGURES |
Arnold Schwartzenegger Bruno Lomas John Wayne Atila José María Barrionuevo Clint Eastwood Alberto Alix John Milius Kebra Margaret Thatcher John McEnroe Juanito Lino Ventura Moebius Manuel Gutiérrez Mellado Keith Richards Robert Mitchum Helmut Newton Mariano Ayuso | Miguel de la Quadra Salcedo Sancho Gracia Hugo Pratt Ramoncín Gallardo & Mediavilla Gérard Depardieu Bob Seeger Luis Pauwels Roberto Alcázar Philippe Druillet Carlos Giménez Lech Walesa Mick Jagger Pilar Miró | Bertín Osborne Marcel Marceau Tintín Xavier Elorriaga Santiago Romay Jesús Blasco Quino Bjorn Borg Francísco Umbral Rosa Chaves Philippe Junot Diego Armando Maradona Perico Fernández |
EL HOMBRE MASCULINO Y LA MÚSICA
El hombre masculino no tiene nada contra la música. Ya sea country, o rock´n´roll o rockabilly, incluso tiene una cierta tendencia a apreciar la música, la buena música, mientras se bebe una copa o se da una vuelta en Cadillac con un hatajo de viejos colegas.
Al hombre masculino le gusta la música de peliculas. Cuando está solo, por la noche, se permite reescuchar los temas de "Operación Dragón", "El nido de las águilas" o "El Alamo".
Una discoteca de hombre masculino comprende una base sana: la mayor parte de los discos de Elvis, todo Cochran, todo Gene Vincent. Los albumes de MC5, de los Stooges, de los Stray Cats. Una bonita selección Country (todo Waylon Jennings es obligatorio), Y en el juke-box las siguientes canciones:
"I´m A man", por Chicago; "500% Man", por Boddley; "Ballad of the green berets", por el Sargento Sadler; "Hot Rod Man", por Tex Rubinowitz; "Born to be wild", por Steppenwolf; "Folsom Prison Blues", por Johnny Cash; "Great Balls of Fire", por Jerry Lee Lewis.
¡Pero ya está bien de música!
LA MODA MASCULINA
El hombre vive en un mundo de apariencias. Ninguna otra sociedad se ha construido sobre el rápido juicio del hombre acerca del hombre... Una simple ojeada y ya está. Tienes delante o un Hombre Masculino, o un simple comeyogures.
Demos seguridades al lector en seguida. El hombre masculino pasa todo su tiempo ganando dinero para destinarlo a cosas IMPORTANTES. (El steak del sábado-sabadete en la ciudad, la cerveza, las videocassettes porno, la chopper Harley). A continuación, viene la ropa. Ropas sencillas y rudas son la prueba de eque estáis frente al mundo de los yogures. Y qué importancia tiene que os sintáis hombres masculinos en vuestro fuero interno... si no tenéis la ropa reglamentaria, no seréis más que unos blandengues, unos catetos, ¡unos comeyogures!
Abreviemos. En lo esencial el guardarropa del hombre masculino se resume en un par de botas militares, un par de vaqueros Levis, unas cuantas tee-shirts caquis o negras, el revolver Smith & Wesson, una cazadora vaquera con las mangas cortadas. Para salir por la noche: las mismas botas, vaqueros, tee-shirts, el Smith & Wesson. Se sustituye la cazadora vaquera por un blazer azul oscuro, cuyo bolsillo superior esté adornado con un escudo dorado (por ejemplo, el emblema del equipo olímpico). ¡Cuidado, todo cambia a una velocidad de vértigo! La cazadora de cuero Schott and Bros, que en otra época distinguía al hombre masculino, ha sido robada, adaptada y pervertida, transformada en el último simbolo blandengue. ¡A decir verdad, el hombre masculino actual preferiría estar muerto antes que ser visto con una!
Y dejad los sombreros de cow-boy y las camisas azul-turquesa para los que montan a caballo y trabajan en los alrededores de Dallas, Texas. La corbata, sin embargo, es un medio de señalar en qué acera estáis. También hay que decir que un cuello abierto y una corbata aflojada no os llevarán a ninguna parte. Si no podéis llevar una corbata apretada en un cuello abotonado, ¿por qué no termináis de joder la marrana y os compráis una faldita de flores? ¿Eh?
Además de las corbatas hay otros accesorios básicos de la moda masculina. Nos referimos a las cuchilladas en la jeta, a las tiritas en las cejas, y a los tatuajes.
¡Cuidado con los tatuajes! Se sabe donde empiezan, pero... bueno, ya sabéis. Un brazo tatuado con la inscripción "Mamá" no tiene nada, pero es que nada, de viril. Una mariposa de colores en el anca, tampoco.
No, el hombre preferirá inscripciones más varoniles. Claro, cosas como "Bep Bop A Lula", "esclavo de Satán", "Made in Spain"... Todo adornado de armas fálicas (cuchillos, bayonetas, lanzas), o de animalitos con dientes puntiagudos: tigres, cobras, lobos, gatos monteses, águilas.
Y no vayáis a buscar un tatuador muy fino.
Un tatuaje viril tiene que dar la impresión de haber sido hecho por uno mismo, con una mano temblorosa sobre vuestro brazo (o torso) con una vieja navaja mellada, una botella de tinta china y los ánimos de todos los viejos colegas a lo largo de un fin de semana de desmadre salvaje.
LOS COLEGAS
Por supuesto que el hombre masculino tiene derecho a tener colegas. Aunque, evidentemente, no dependa de ellos. Cuando Alan Ladd se va a cargar a todos los villanos al final de "Shane", no se molesta en pararse a la puerta del saloon para preguntar si hay voluntarios para sanear la ciudad. Y cuando Clint Eastwood limpia las calles de San Francisco de hippies sádicos en "Harry el Sucio" no pregunta nada a nadie, no, a nadie.
Pero "Shane" y "Harry el Sucio" son obras de arte. No hay que equivocarse. Porque hay que distinguir el abismo que hay entre el arte y la vida. En el arte se liquida a los asquerosos hippies cinco o seis veces por película. En lacida, desgraciadamente, rara vez se presentan estas oportunidades.
De ahí, la necesidad de tenr amigos, colegas, troncos. Vivir como un hombre masculino es tan duro en nuestros días, que se recomienda la presencia de amigos. El mismo Gengis Kan tenía una o dos hordas.
Decidís iros de caza, o hacer piragüismo bajando rápidos, o, sencillamente dar una fiesta-cerveza escuchando el último Ozzy (ojo:¡Ozzy!) Osborne en vivo... ¿A quién invitaríais? ¿A las tias? ¡Aaaaaaaah, qué coñazo! Invitaréis a los colegas. A la banda de toda la vida. ¿Queréis cambiar las llantas, montar un cirio, provocar un motín? Nunca llegaréis más lejos que con los colegas de siempre. Y sin necesidad de calentaros el coco buscando distracciones hipercomplicadas... Un fin de semana entre hombres, basado en ver los videos del Mundial, pimplando cajas de cerveza; ese sí que es un método apropiado para devolver al hombre su masculinidad.
EL MENÚ DEL HOMBRE MASCULINO | EL HOMBRE MASCULINO EVITA A TODA COSTA |
Chuletas de cerdo con mostaza Pizza de anchoas Churrasco / Ensalada de cebolla Tacos Chile con carne Steak muy poco hecho Setak tártaro Huevos cocidos con ketchup Fast food | El requesón El yogur Las trufas Lonchas de ternera con foie-gras Tortitas con nata Filete de barbo con acedera Ensalada loca El postre de la casa |
CONTINUARÁ ....